En tierras británicas
Y llegamos a Heathrow, donde nuestros miedos acerca del clima se despejaron, al menos por ahora: ¡tenemos buen tiempo!
Sin perdernos y solo tras algún titubeo y alguna pregunta de Nati en su perfect english, compramos nuestros billetes de ida y vuelta a Paddington en tren.
Hay dos trenes: el Heathrow Express, que no hace paradas y el viaje dura sólo 15 minutos, hay cuatro por hora y vale el doble; y el que cogimos nosotros, el Heathrow Connect, que hace paradas y el viaje dura unos 25 minutos, hay dos por hora y vale 9 libras y pico.
El tren llega más o menos puntual. La sensación inicial (mientras no sales al exterior) es más de metro que de tren. El trayecto a Paddington estuvo lleno de los nervios del "¡ya estamos aqui!". Y aunque el paisaje que pudimos ver era en general poco estético e interesante, cualquier atisbo del british way of life nos llenaba de interés. Empezábamos a percibir que, desde luego, Londres no es España. No me atrevo a decir si peor o mejor, pero con seguridad totalmente diferente.